
¡Hola! a todos los amantes del yaoi, en esta ocasión presentaremos un blog dedicado al mismo, principalmente, ya que no sólo son historias las que se verán publicadas en este espacio, sino que también encontraran ilustraciones 100% originales elaboradas de igual manera, por nosotros mismos, todos los que participamos en este espacio, que esperamos les agrade y lo puedan disfrutar.
La primera historia que daremos a conocer será:
“Secretos y mentiras”
La historia esta basada en el drama amoroso de los personajes ya conocidos por todos nosotros, los del mundo de Naruto, de la serie del Señor Masashi Kishimoto. En ella veremos como se desenvuelve el amor entre Naruto y Sasuke, pese a todos los problemas que van encontrando en el camino; la trama se desarrolla principalmente en el instituto de Konoha, en donde ambos estudian. Claro hay más parejas en esta trama, pero se verán con forme avance la historia, pero sólo será posible con su participación en el momento de dejarnos su comentarios.
CAPÍTULO 1
En una pequeña habitación los tenues rayos de sol que se filtraban por la ventana le daban un aspecto acogedor. En la mesita se encontraban unos libros esparcidos y una mochila, a lo lejos, en una esquina, una cama y sobre ésta un niño rubio profundamente dormido, tendría aproximadamente 15 años.
Una misteriosa sombra se paseaba silenciosa por toda la habitación, hasta llegar a la cama, donde se encontraba un rubio dormido, de nombre Naruto.
-¿Aún dormido?... bah…- Un pelirrojo miraba fijamente al rubio, éste tenía un aspecto serio y misterioso, con unos hermosos ojos esmeralda.
Tenía los brazos cruzados y parecía molesto, pero su semblante cambió al ver al otro tan vulnerable y tierno, haciendo de vez en cuando unos pucheros, suspiró pesadamente, resignándose, Naruto era el colmo, siempre llegaba tarde. De pronto en su rostro se dibujo una leve sonrisa.
Con mucho cuidado y en silencio subió a la cama colocándose encima del rubio, procurando no tocarlo, muy lentamente acercó su rostro al cuello de Naruto, deteniéndose a tan solo unos centímetros para disfrutar de su aroma. Tan sólo unos segundos cerca bastaron para perder la compostura, acercó sus labios besando lentamente su cuello, dándole de vez en cuando pequeños mordiscos, siempre había deseado hacer eso, pero temía perder la amistad de la única persona que en verdad le importaba. Al verlo de esa forma no pudo soportarlo y con el simple pretexto de jugarle una broma sacó sus verdaderos deseos, solo unos roces bastaron para que rápidamente una corriente recorriera su cuerpo.
Cuando Naruto sintió unos cálidos y suaves labios rozando su cuello, su mente se trasladó a otro lugar pensando en la persona que lo enloquecía, pero al abrir sus ojos se dio cuenta de quien se trataba, y no pudo evitar ponerse nervioso por tal cercanía, cruzó sus mirada con la del otro, en ella había algo que lo incomodaba, parecía… ternura y ¿pasión?
-¡¡Aaaaah!! Gaara, ¿Qué haces? – se quejó removiéndose un poco debajo del cuerpo del pelirrojo
-Pensé que jamás despertarías, sólo quiero jugar contigo- le decía el pelirrojo con una sonrisa coqueta, mientras el rubio lo miraba adormilado, y un poco sonrojado.
-Podrías… quitarte… de encima…- dijo poniéndose aún más rojo de lo que estaba, ante esto el pelirrojo no pudo evitar sonreír.
- ¿Te pongo nervioso?, si me lo pides puedo continuar- murmuró Gaara acercando cada vez más sus labios a los de Naruto.
Éste último se quedó completamente petrificado, por una parte su amigo le parecía atractivo, pero por otra estaba el hecho de que le gustaba alguien más. Se encontraba tan nervioso y sorprendido por la actitud que estaba tomando Gaara, nunca le había hecho algo de este estilo, el pelirrojo rápidamente unió sus labios a los del rubio, para él ese pequeño instante había sido increíble, quería continuar hasta que su amigo y él se entregaran por completo, levantó una de sus manos, acariciando tiernamente la rubia cabellera de Naruto, disfrutando por completo de ese momento, que importaba lo que pasara después.
Justo en ese instante la puerta se abrió, por ella apareció un pelinegro, muy atractivo con unos mechones rebeldes que le daban un toque especial. Cuando ambos amigos se dieron cuenta que estaban siendo observados se separaron un poco, nerviosos dirigieron su mirada a la puerta para ver de quien se trataba…
-Continúen, por mí no se detengan – Murmuró el intruso desviando la mirada.
Naruto empujó a su amigo y se sentó rápidamente en la cama.
-En fin, el sensei dijo que bajaran a desayunar- tras decir esto el pelinegro se dio vuelta para salir del cuarto.
-¡No es lo que piensas!… sólo… sólo… - En ese instante el rubio bajó la mirada, aquella persona le gustaba demasiado más de lo que algún día hubiese pensado. “Uchiha Sasuke”; era todo un misterio para él, y eso era lo que lo hacía más irresistible.
-No me importa lo que hagas, no eres nada mío- contestó Sasuke desinteresado saliendo de la habitación para cerrar la puerta.
Gaara no sabía que hacer, sabía lo que su amigo sentía por el otro, y aunque eso le dolía, lo único que deseaba era que el rubio fuera feliz. Un intenso dolor oprimió su pecho, el rubio seguía con mirada en el suelo sin prestarle atención.
-Yo no quería causarte problemas, lo siento – diciendo esto se bajó de la cama y salió de la habitación en silencio.
Por la cabeza del rubio retumbaban las palabras que Sasuke le dijo antes de marcharse “No me importa lo que hagas, no eres nada mío”
-¿Por qué?... ¡¿Por qué no te importo?!... Eso duele… duele mucho…- No pudo evitar caer recostado sobre la cama abrazándose así mismo, pues la indiferencia del pelinegro lo destrozaba a cada segundo.
Después de resignarse a que nada ganaría si seguía llorando, se puso de pie, meditando sobre la situación, mientras se vestía para bajar al comedor en dónde quizá estaba aquel chico. Lo cierto es que jamás se daría por vencido.
El amplio comedor estaba totalmente iluminado por los rayos del sol que traspasaban por completo los ventanales, varias mesas se encontraban esparcidas por todo el salón. En una esquina Gaara se encontraba picoteando con desgana sus alimentos, había metido en un problema muy grave a su amigo, y aunque le desagradara “su rival”; no podía soportar el hecho de que Naruto sufriera por su culpa, miró a Sasuke que en ése momento leía un libro, quizá debía ir a explicarle lo que en realidad pasó. Estaba por levantarse cuando su mirada se dirigió a la entrada del comedor por la cuál iba caminando su amigo e inmediatamente avergonzado bajó la vista, su corazón empezó a acelerarse.
Lo más probable era que el rubio estuviera molesto, pero pasara lo que pasara, lo enfrentaría. Con todos los nervios del mundo levantó su rostro, para su sorpresa lo primero que vio fue una amplia sonrisa dirigida a él. Su sorpresa aumentó al descubrir que Naruto se dirigía a la mesa en dónde se encontraba aquel chico de mirada fría.
-¿Puedo sentarme?- dijo el rubio con una sonrisa.
-Me da igual, haz lo que quieras – respondió con sus ojos clavados en el libro.
-Ne, Sasuke ¿Por qué siempre éstas solo? –cuestionó sorprendido.
-Eso es algo que no te importa - dijo cerrando su libro y posando sus ojos en los otros con una mirada fría.
-¿Nani? ¿Cómo sabes que no me importa?... yo…
-No te pregunté – interrumpió fastidiado para luego retirarse.
Dejó al rubio con las palabras en la boca y con una amargura que lo iba invadiendo poco a poco, sus ojos comenzaron a cristalizarse, hacía lo posible por evitar que las lágrimas salieran. Por otra parte, Gaara, que había visto todo desde lejos, al notar que su amigo comenzaba a entristecerse, fue hacía él y al verlo en ese estado sintió que todo su mundo se le venía abajo.
-Él se lo pierde, no le hagas caso- dijo abrazándolo y dándole un tierno beso en la mejilla.
El día transcurrió tranquilo, Naruto mostraba una sonrisa cómo si nada hubiera pasado, pero en su interior estaba completamente destrozado. Cada vez que veía a Sasuke, se sentía aún más triste y patético, provocando con ello que su amigo, Gaara, se molestara y se sintiera impotente e inútil, quería que Naruto lo mirase sólo a él, pero al parecer era imposible.
La noche llegó con rapidez, anunciando el final del día, todos los alumnos se dirigían a sus habitaciones, algunos iban a otros edificios; dependiendo del grado en el que estuvieran. Naruto y Gaara se dirigieron al tercer piso en donde se encontraban sus dormitorios, subieron silenciosos las escaleras. Un amplio pasillo les daba la bienvenida, varias puertas de cedro se encontraban a ambos lados del inmenso pasillo.
Naruto dirigió su mirada hacia su izquierda, cerca de su habitación, encontrandose con la mirada oscura de Sasuke, que se limitó a darle la espalda para continuar su camino recorriendo unas cuantas habitaciones lejos de la del rubio e internarse en ella ignorando nuevamente al menor.
-Creo que deberías olvidarlo, entiéndelo jamás te hará caso, mejor deberías ver a tu alrededor, quizá podrías descubrir a una persona que te quiere mucho- diciendo esto le dio un beso en la mejilla.
-¿En serio? Me pregunto si habrá una persona que se interese de ésa forma en mí – dijo llevándose la mano a la barbilla dubitativo – Aunque… Gaara tú sabes que él me gusta, No creas que me daré por vencido tan fácilmente- diciendo esto se despidió y se dirigió a su cuarto.
Y así se fue a su cama pensando en Sasuke y todos los desplantes que éste le ocasionaba, pero aún muy en el fondo con la esperanza de que algún día le hiciera caso.
Entre sueños sintió como alguien se deslizaba en su cama.
-Gaara regresa a tu cuarto, no es hora de jugar- inconscientemente lo abrazó y lo atrajo hacía su pecho.
-Entonces sí tienes una relación con el pelirrojo… mmm y yo creí que podríamos divertirnos un poco.
Al escuchar esa voz tan familiar y a la vez desconocida para él, de un salto se incorporó para encender la luz, sumamente sorprendido.
-Sa… ¿Sasuke?... ¿qué haces…?- no pudo terminar de formular la pregunta, porque el otro le tapó la boca. Mil cosas pasaban por la cabeza del rubio, ¿qué podía decir? Se sentía en las nubes, siempre había soñado con tener a Sasuke tan cerca, aunque claro en otras circunstancias…
-Cállate baka… sólo estoy aquí porqué no quiero que me castiguen - tras decir esto, apartó su mano de los labios del otro, durante unos segundos lo miró inquieto, para luego cerrar los ojos, voltear su rostro y sentarse en la cama.
Mientras Naruto esbozaba una ligera sonrisa *Sugoi!!, al menos está conversando conmigo*, se sentó a su lado con un ligero rubor en las mejillas.
-Etto… ¿Por qué te quieren castigar? – dijo mirándolo de reojo.
-No creo que te interese…- murmuró poniéndose de pie, se acercó a la puerta para escuchar atentamente todo lo que pasaba afuera., unos leves sonidos se filtraban, entre ellos pudo distinguir, que alguien recorría los pasillos, abriendo y cerrando las puertas de las habitaciones, pudo sentir cómo se iban acercando y un escalofrío recorrió su cuerpo, se volteó a ver a Naruto, con esa misma mirada fría, impasible, que lo caracterizaba, en cambio el otro lo observaba molesto.
-Pero… Sí…- se puso de pie sin dejar de mirar a Sasuke -. Sí me impor…- Sin darse cuenta, Sasuke lo tenía nuevamente recostado en la cama mientras éste se encontraba encima de él. Al percatarse de ello, no pudo evitar sorprenderse, y no era para más, puesto que los actos del otro lo confundían cada vez más -. ¿Por qué haces esto? No te das cuenta que me confundes – dijo, logrando captar la atención de Sasuke que lo miró con el entrecejo fruncido.
-Tú eres el que me confunde, primero me coqueteas y luego te veo besándote con otro.
Naruto no sabía que contestar, se encontraba muy asombrado, pero no desaprovecharía la oportunidad, por fin tenía a “ese” chico a su lado, lentamente abrió los labios y un leve sonido comenzaba a salir de su garganta cuando abrieron la puerta, por ésta apareció un hombre alto de cabello plateado con una especie de mascada cubriendo gran parte de su rostro, sólo dejando libre su ojo izquierdo.
-Kakashi-sensei- articuló el rubio muy nervioso.
-Pensé que estabas solo, Naruto. ¿Cuánto tiempo llevan juntos? – el sensei estaba muy calmado cómo si esa escena la viera a diario, aunque se notaba la tensión en el ambiente.
Naruto miró a Sasuke con curiosidad, en ese momento decidió que sin importar lo que él hiciera lo protegería, tras esto volteó a ver al mayor que permanecía en la puerta, y con una sonrisa le respondió:
-Desde hace una hora
-Mmm… - observó desconfiado a los dos alumnos que parecían nerviosos.
-¿Por qué? ¿Qué ocurre kakashi-sensei? – preguntó Sasuke aparentando inocencia, ante lo cual, Kakashi lo miró con desconfianza.
-Alguien ha estado hurgando en la oficina de la directora.
-Ah… me pregunto quién sería – respondió Sasuke serio –. Si llegamos a ver a alguien sospechoso, no dudaremos en avisarte.
-Claro…- Kakashi que generalmente estaba alegre, en ese momento parecía molesto, escudriñando con la mirada al pelinegro que seguía tranquilo. Su semblante cambió al observar a Naruto –. Jeje bueno... continúen, no me gustaría que por mi culpa se detuvieran – dicho esto salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
En la habitación reinaba un silencio incómodo, por un lado el rubio se atormentaba, no sabía que hacer, la curiosidad lo mataba, quería saber qué había ocurrido en realidad, estaba seguro que Sasuke había ido a la oficina de “Tsunade-obachan”, pero temía que al mencionar el asunto el moreno se alejara.
-Mmm… bueno, creo que regresaré a mi habitación – Comentó el moreno provocando un estremecimiento en el cuerpo de Naruto.
Sasuke le dirigió una “última” mirada al rubio, para después moverse lentamente. Antes de que pudiera hacer algún otro movimiento Naruto lo abrazó por el cuello, y lo jaló un poco, sólo para que sus labios se unieran, ante esto, sin poder contenerse comenzó a besarlo, moviendo muy lentamente su boca. Hasta ese momento Sasuke se había quedado inmóvil, sorprendido, pero poco a poco comenzó a mover sus labios al compás, haciendo más intenso el beso, dejándose llevar, así estuvieron durante unos segundos.
Sugoi!
ResponderEliminarQuiero saber que pasara >.<